Actualidad

El presente de la domotica

 

Hoy en día ya podemos beneficiarnos de las ventajas de tener una casa inteligente, sólo nos falta información.

Resumen de la situacion actual de la domotica:

Domótica es el término "científico" que se utiliza para denominar la parte de la tecnología (electrónica e informática), que integra el control y supervisión de los elementos existentes en un edificio de oficinas o en uno de viviendas o simplemente en cualquier hogar. Un término mucho más familiar para todos es el de "edificio inteligente" que aunque viene a referirse a la misma cosa, normalmente tendemos a aplicarlo más al ámbito de los grandes bloques de oficinas, bancos y cosas por el estilo.

Quizá sea por esta razón o debido a la influencia del cine, pero seguro que casi a cualquiera a quien podáis preguntar algo como ¿te gustaría tener una casa inteligente? Nos mirará con una cara bastante rara, pensando que eso es cosa del futuro. Más rara aun será la respuesta si, en vez de lo anterior, preguntamos algo como ¿Tiene tu casa alguna solución domótica aplicada?.

Pues bien, no es ciencia ficción, aunque sí es verdad que por alguna razón no es del dominio público. Igual que estamos acostumbrados a la electrónica en los coches, en las fábricas y en multitud de pequeños otros dispositivos que nos rodean, no estamos acostumbrados a que nuestra casa disponga de una forma de integración que nos permita controlar de manera más eficiente la apertura de las persianas, la temperatura, la alarma, el encendido o apagado de las luces, el que el horno se encienda a la temperatura programada a la hora programada y otra infinidad de conceptos semejantes.

Alguien podrá decir (y con razón) que, ¿para qué sirve todo esto?. La respuesta es clara (e igualmente fundada), para lo mismo que el teléfono móvil o la televisión. Hace 5 o 6 años casi ninguno teníamos teléfono móvil y vivíamos muy tranquilos, ahora sin embargo parece imprescindible. Igualmente una vez que empecemos a "controlar" nuestra casa, nos parecerá tan imprescindible como otras muchas cosas que nos rodean a las que ya estamos acostumbrados. Podemos conseguir que la cafetera se ponga en marcha por la mañana y nada más levantarnos tengamos el café listo para tomar o que el horno se enciende una hora antes de que lleguemos a casa y así la comida nos espere lista para servir. Nadie nos va a quitar de poner el café y el agua en la cafetera o de poner el asado en el horno pero, a pesar de ello, conseguimos ventajas que no tenemos sin la domótica. Hay otros muchos ejemplos con los que podemos inspirarnos para ver en qué nos beneficiamos de tener una casa inteligente, podemos hacer que las luces de la casa se enciendan según pasamos y se apaguen a nuestra salida de las habitaciones, que las alarmas sean más inteligentes encendiendo de vez en cuando las luces y algún electrodoméstico para simular presencia o apagar algo que nos hemos dejado encendido al irnos de viaje, llamando por teléfono y dando al sistema un código por tonos. En las empresas y edificios de oficinas las ventajas pueden ser mayores aun, sobre todo desde el punto de vista económico (por ejemplo control del gasto de energía, lo habitual de ¡que no se quede nada encendido!) y de seguridad (centralización de alarmas de ascensores, humos, presencia, etc.)

Aparte de estas ventajas para la mayoría, debemos también pensar en los beneficios que podrá reportar tanto para personas con ciertas discapacidades como para las personas mayores que lo necesiten. Permitirá acceder a mejoras en sus viviendas en aspectos tales de seguridad y de la atención recibida por parte de hospitales y médicos, que ahora simplemente son imposibles o muy costosas.

La realidad es que las aplicaciones y ventajas se irán desarrollando a medida que vayan creciendo el uso y la costumbre, pero primero hay que empezar por instalar ciertos dispositivos que nos permitan hacer todas estas pequeñas maravillas y las que se nos ocurran más adelante.

Los productos:

El primer paso para que la domótica sea una realidad es que todos o al menos la mayoría de los elementos presentes en las viviendas y oficinas, sean inteligentes. En este sentido, en un futuro, cada vez que compremos desde una lámpara hasta un refrigerador, sea lo que sea podrá llevar incorporado un pequeño adaptador que le permita saber qué es, cómo actúa y también cómo entenderse con los demás elementos (algo así como "soy la lavadora", "me puedo encender y apagar y cambiar de programa" y "contesto cuando me llame un interruptor o el ordenador, pero no si lo hace la luz de la mesilla").

En la actualidad ya hay bastantes electrodomésticos y otros aparatos que disponen de estas prestaciones y el resto de los dispositivos, sobre todo los más sencillos (tipo luces y cafeteras), se pueden conectar por medio de adaptadores de uso general.

¿Cómo se realiza la transmisión de las señales de unos a otros dispositivos?

Ésta es la pregunta clave para poder continuar entendiendo el estado de las cosas hoy en día.

Existen muchas formas de hacerlo: para edificios de nueva construcción, el mejor ancho de banda y mayor eficiencia nos la da el tender un cable específico (además de la línea normal de fuerza) para transmitir las señales necesarias.

En viviendas ya construidas y en casos generales, es de gran utilidad el poder enviar las señales de control en la misma línea de fuerza (es decir, no hace falta ningún cable más que los habituales de distribución de corriente). El inconveniente es que, dado su menor ancho de banda, no podemos enviar ni tanta información ni tan deprisa como en el caso anterior, por lo que los dispositivos conectados de esta manera, en general tendrán menos prestaciones (mientras que es ideal para dispositivos que solo se encienden / apagan, no permite fácilmente enviar por ejemplo, información sobre la temperatura).

Además existe la alternativa de transmisión por infrarrojos, ondas de radio y otros medios, cada uno con su ámbito de aplicación ideal. Por supuesto que también es factible mezclar (con el adaptador correspondiente) zonas donde la instalación es por cable con otras donde hay infrarrojos o cualquier otra de las variaciones posibles.

En cualquier caso, la información enviada por unos y por otros debe ser compatible para que el sistema trabaje como debe.

En cuanto a la programación de los elementos o dispositivos incorporados a la casa, prácticamente todos los sistemas domóticos disponibles se basan en un control distribuido donde, como comentaba antes, cada aparato tiene cierto grado de inteligencia y por tanto no necesitan estar conectados a una unidad central para realizar sus funciones. Una vez hecha la parametrización de la instalación (asociar interruptores con luces, programar horas, accesos, etc.) el ordenador ya no es necesario.

Es importante ver que el término "programación" no es demasiado apropiado ya que, de forma natural, tendemos a asociarlo con algo complejo cuando en realidad el software disponible es tan sencillo, cómodo e intuitivo que cualquiera puede utilizarlo sin saber prácticamente nada, más allá de cómo encender el ordenador.

El mercado:

Como ha ocurrido en otras ocasiones, existe el peligro de que casi cada fabricante de productos de electrónica / electrodomésticos, desarrolle su propia versión de lo que una casa u oficina inteligente debe ser y cómo debe hacerse. En cuanto al "cómo debe ser", hay bastante uniformidad en los criterios y todos encuentran como necesarias o interesantes las aplicaciones que comentábamos anteriormente y otras por el estilo, teniendo en cuenta también que los elementos deben ser "plug & play", la configuración debe ser muy fácil, debe ser fiable (no quedarse "colgado"), etc.

En la parte del "cómo hacerlo", la cosa no es tan sencilla pero, a pesar de todo, parece que la experiencia acumulada en situaciones semejantes en el pasado (caso de los sistemas de video sin ir más lejos) va sirviendo de algo y hay en estos momentos unos pocos sistemas estándar a los que los fabricantes se van sumando para aportar sus productos, antes que hacer el suyo particular. Aun así, todavía hay una falta de estandarización que es de desear se resuelva cuanto antes.

Para que sea posible hacerse una idea de lo que hablamos, considerad la plétora de intereses que hay que armonizar para sacar algo en claro en un cambio tecnológico como el que representa la domótica: Constructores, instaladores de luz, gas, etc., fabricantes de electrodomésticos, de componentes electrónicos, de aire acondicionado, de alta fidelidad, empresas de servicios de seguridad, compañías de teléfonos, eléctricas y un innumerable etcétera.

Por mencionar algunos de los sistemas actuales con mayor implantación, se pueden citar el X-10, el EHS, el EIB, el BatiBus, etc.

El EHS (European Home Systems) y el EIB (European Installation Bus) son dos sistemas muy bien definidos en los que están presentes todos los niveles OSI (Open Systems Interconnection) y que están propulsados por dos asociaciones independientes (respectivamente la EHSA y la EIBA) que en el fondo se ocupan de defender los intereses de los dos grandes grupos de empresas asociadas a cada uno de ellos.

Una loable iniciativa de convergencia de la EHSA pretende aunar lo mejor del EHS, EIB y BatiBus en productos que sean compatibles con los tres, aprovechando los dispositivos existentes.

El X-10 es un sistema independiente, con su mayor plataforma de productos en Estados Unidos y que en la actualidad está creciendo rápidamente en Europa, sobre todo debido a unos más flexibles canales de distribución en parte heredados de los EEUU.

Como no es posible hablar de todos con profundidad, hemos elegido concentrarnos en dos de los más representativos desde la perspectiva del concepto básico de la transmisión, por un lado el EIB y por otro el X-10. Entre ambos se puede tener una idea bastante clara de las tendencias del momento.

El BUS Europeo de Instalación (EIB)

El EIB es una solución específica para redes en hogares y edificios. El estándar está regulado por una asociación independiente (EIBA) de la que ya forman parte más de 100 fabricantes (entre ellos algunos como Siemens, Bosch, ABB, Simon, Legrand, etc.) además de unas 3000 ingenierías, universidades, etc. Recientemente ha sido homologado en Estados Unidos con la norma ANSI EIA-776. La cantidad de "aparatos" disponibles es enorme (más de 5000), cubriendo prácticamente todo lo que podamos imaginar, desde lo más sencillo a lo más complejo.

Una vez instalado, la planificación y configuración del sistema se hace por medio de un software gráfico, orientado a objetos y muy intuitivo, con el nombre genérico de ETS (Eib Tools Software) al que distintos fabricantes dan nombres diferentes (HES, Tebis, Domotik, etc.) lo cual no es un inconveniente dado que al respetar el estándar, todos son compatibles con los elementos de cualquier fabricante. Como sistema distribuido, el software sólo es necesario mientras definimos o cambiamos la parametrización de la instalación. Una vez que lo tenemos, los dispositivos recuerdan lo que tienen que hacer y todo funciona aunque desconectemos el ordenador, el programa no se usa más hasta la próxima vez.

En los comienzos, la conexión (nivel físico OSI) de los dispositivos tanto de entrada (sensores, interruptores, etc.) como de salida o accionamientos (luces, ventiladores, equipos de aire acondicionado, etc.) o mixtos (hornos, lavadoras, etc.) sólo podía hacerse llevando a todos ellos un cable de par trenzado especial con el que distribuir las señales de control. Esto es excelente y muy rápido (9600bps), pero sólo es práctico para casas o edificios nuevos donde no es problema tender el mencionado cable.

Actualmente, para poder dar solución a los hogares ya construidos, las mismas señales de control pueden transmitirse también por otros medios como a través de la línea de fuerza (2400bps), por infrarrojos, por señales de radio y algunas otras alternativas por venir (es decir, del modelo OSI lo único que cambian son los dos primeros niveles, el físico y parte del de enlace) y todas ellas son integrables en el conjunto por medio de acopladores o routers, de hecho, incluso puede conectarse, por ejemplo, a una red RDSI y utilizar varios protocolos, incluso el famoso IP (Internet Protocol).

En cualquiera de los casos, el funcionamiento del sistema requiere que cada elemento que conectamos (ya sea de entrada o de salida) disponga de una pequeña unidad de control que se ocupará de las tareas de codificar / descodificar las señales enviadas / recibidas, es decir, un adaptador o acoplador de dispositivos.

En vista de las varias alternativas mencionadas para transmitir las señales (cable de bus, línea de fuerza, infrarrojos, etc.) vamos a suponer en adelante, para mayor claridad de la explicación, que hemos optado por la conexión con el cable de bus ya que es lo más eficiente y con mayor ancho de banda. Si no fuera así, el texto sigue siendo válido, sólo hay que cambiar "mentalmente" un tipo de acoplador por otro.

La pregunta importante es ¿Qué elementos podemos conectar?. Pues es muy sencillo, si por ejemplo queremos controlar las lámparas normales del techo (halógenos, fluorescentes, etc.), debemos conectarlas primero a un acoplador y a su vez éste lo conectaremos, por una parte al BUS y por otra a la línea de fuerza (recordad que si hemos decidido no poner el cable de bus y transmitimos las señales por la conexión de 220V, en vez de poner el acoplador A, pondremos el B y sin más recibimos las señales como queremos, por la línea de fuerza).

El acoplador toma la energía que necesita para su funcionamiento del propio bus (o de la línea de fuerza o de unas pilas si son infrarrojos, etc.) y gestiona los 220V, transmitiéndolos a la lámpara según las órdenes recibidas (lógicamente, el bus nunca puede transmitir la cantidad de corriente que hace falta para los accionamientos y por eso siempre será imprescindible la línea de 220V). En vez de lámparas normales podríamos haber puesto otro tipo de lámparas disponibles en el mercado, que ya traen incorporado dicho módulo acoplador facilitando así la instalación.

Lo mismo es aplicable en general no sólo a las luces o lámparas sino a todos los otros accionamientos que podamos necesitar, bien los ponemos normales y con un pequeño adaptador, bien compramos los que ya lo traen incorporado (y esto incluye desde enchufes de pared hasta electrodomésticos).

En cuanto a los sensores, detectores e interruptores (es decir, dispositivos de entrada), aunque sería posible seguir la misma idea (usar los normales más un acoplador), generalmente es más práctico y barato usar los dispositivos comerciales para conectar directamente al bus (o aun a riesgo de ser un poco reiterativo, a la línea de fuerza, etc.). Existen por ejemplo unidades de mando a distancia por infrarrojos que lo que hacen es enviar la señal hasta un receptor de infrarrojos que, a su vez, va conectado al bus o a la línea de fuerza a través de la cual él ya se ocupa de repartir la señal. Todo esto puede hacerse puesto que los dispositivos de entrada no consumen apenas energía.

Es importante señalar que incluso cuando se hace una instalación nueva y se decide utilizar la versión del cable de bus, es bastante más sencillo que una instalación normal. En cualquier instalación normal hay que asociar interruptores con luces y enchufes, asociarlos también por habitaciones o departamentos, etc. con el EIB (y en general con cualquiera de las alternativas domóticas objeto de este artículo), lo único que hay que hacer es repartir el cable de bus "sin pensar" a cada elemento de la instalación (únicamente respetando las normas de topología de la red que veremos más adelante) y repartir también la línea de 220V a cada uno de los accionamientos de la forma que nos venga mejor. Si algo se nos olvida o no sabemos muy bien como integrarlo (un interruptor en un despacho sin definir, por ejemplo) siempre podemos dejarlo pendiente y resolverlo después con una unidad de infrarrojos.

La configuración o asociaciones de departamentos, salas, interruptores y todo eso, la hacemos después por programa y además se puede cambiar tantas veces como queramos.

Para aquellas empresas (o para cualquiera que tenga tiempo) que quieran integrar sus equipos o aplicaciones en entornos EIB, existen multitud de soluciones disponibles. La más "rupestre" es sin duda la de partir de las especificaciones técnicas y desarrollar todo el hardware y software de forma que sea compatible. Por supuesto también hay caminos más fáciles partiendo de circuitos integrados que realizan las funciones de adaptación de las señales lógicas de nuestro sistema a las del bus o incluso placas con microprocesador incorporado (para añadir a nuestros diseños) que se conectan al bus y nos dejan directamente una serie de direcciones disponibles donde escribir y leer datos.

Direccionamiento:

Cada dispositivo tiene dos direcciones de 16 bits, la física y la lógica. Ambas son asignadas al preparar la instalación con el ETS pero tienen funciones diferentes y son mutuamente excluyentes (se utiliza una u otra).

En realidad la dirección física sólo es utilizada por el ETS y por lo tanto sólo mientras parametrizamos o programamos la instalación. Su misión es identificar cada uno de los dispositivos diferenciándolos de los demás. Está definida en función de la posición del dispositivo en la matriz de conexión, de esta forma, cada cosa que conectemos tendrá su dirección física compuesta de: Zona (4 bits) + Línea (4 bits) + dispositivo (8 bits), en total 64k de direccionamiento.

La dirección lógica o de grupo es con la que trabajará realmente la instalación mientras está en su operación normal y no tiene por qué ser única (varios dispositivos pueden compartir una misma dirección lógica), por lo tanto sirve para definir grupos de dispositivos desde un punto de vista funcional (del tipo de "luces del piso de arriba", "interruptores", "sensores de alarma", etc.).

Topología:

La topología de la red, es decir en qué forma extendemos el cable de control y lo conectamos a los diversos dispositivos, tiene un aspecto que podríamos denominar matricial. En primer lugar formamos lo que llamaremos LÍNEAS (no hay que confundir el nombre con una conexión en serie ya que cada dispositivo va en realidad "colgado" de la línea), lo mismo si usamos el cable de bus como si usamos la línea de 220V, el efecto es el mismo, estamos "colgando" el dispositivo.

Cada LÍNEA puede llevar hasta 255 dispositivos (y en el caso del bus llevará su propia fuente de alimentación), en principio el bus puede tener una longitud de hasta 1000m en total (sumando todas las ramas y respetando ciertas limitaciones en cuanto a la distribución de los dispositivos respecto a la fuente).

Después, en un extremo de la línea, podemos conectar un aparato denominado Acoplador de Línea (LC o Line Coupler), que hace las veces de Bridge y que, en este caso, nos permitirá "colgar" ésta y otras líneas ( hasta un máximo de 16) de una principal para formar la "matriz" que llamaremos ZONA.

Igual que antes, las ZONAS también se puede conectar entre sí (hasta un máximo de 16), siguiendo la misma estructura que antes en la que cada ZONA, llevará un acoplador (en este caso se denomina BbC, algo así como acoplador de espina dorsal o "Backbone Coupler") que le permite ser colgada del cable general (que es en realidad una especie de espina dorsal del sistema).

Por último, el sistema completo puede ser conectado a otros sistemas (con el Router o Bridge correspondiente) iguales o diferentes (Ethernet, RDSI, etc.).

Protocolo:

El EIB implementa en la práctica todos los niveles del modelo OSI (Open Systems Interconnection) lo que, por definición de sistema abierto, permite que cualquiera pueda diseñar (y someter a aprobación para asegurar que respeta el estándar) nuevos protocolos para cada uno de los 7 niveles. Ya hemos hablado de las distintas variaciones disponibles para el nivel físico y de enlace (cable de bus, línea de fuerza y todo eso).

En el caso del bus, los datos son transmitidos como telegramas modulados sobre la conexión del bus (24VDC) de forma asíncrona, con un protocolo semejante al de Ethernet (CSMA / CA - Carrier Sensing Multiple Access / Collision Avoidance), pero existen diversos protocolos para los distintos niveles y por supuesto todo sigue siendo compatible. Cuando un dispositivo emite un telegrama, todos los de la LÍNEA lo reciben, pero sólo el destinatario o destinatarios (con la dirección de grupo apropiada) responden al emisor (ACKnowledge), si no lo hacen en el tiempo prefijado la emisión se vuelve a repetir hasta 3 veces, después de lo cual se señaliza el error en la memoria del transmisor. Si el telegrama enviado es para un dispositivo que está en otra LÍNEA o incluso en otra ZONA, los acopladores LC, BbC u otros (Bridges o Routers)lo dejarán salir de la LÍNEA y lo dirigirán al destino apropiado.

Conclusión:

Como conclusión podemos apuntar que, por representar el EIB (igual que EHS) un protocolo de red abierto (gestionados respectivamente por el EIBA o el EHSA), se fortalece del aporte de todas y cada una de la infinidad de empresas que lo suscriben. Son tantas, que la cantidad y diversidad de dispositivos existentes supera la de cualquier otro sistema en la actualidad.

Existe incluso una gama de electrodomésticos completa (lavadoras, refrigeradores, lavavajillas, hornos, cocinas, calentadores de agua, etc.) que son conectables vía EIB (también los hay para EHS) y pueden por lo tanto ser programados y ajustados desde cualquier parte de la casa o de la red (incluso por teléfono). Además, si tenemos conectado un PC u otra unidad de supervisión, podemos también monitorizar el estado de todos ellos en cualquier momento.

El sistema X-10

El X-10 establece un práctico protocolo de transmisión de información codificada (superpuesta) sobre la línea de fuerza. Inicialmente desarrollado para líneas de 115V / 60Hz, después se adaptó a 220V / 50Hz para cubrir el mercado europeo. Bastante más sencillo que el EIB en cuanto a concepción es seguramente el sistema más antiguo. Desarrollado hacia 1976 para transmitir señales sobre una portadora de fuerza pronto se convirtió en el concepto ideal para aplicar a la domótica.

Desde hace años X-10 ha estado realizando aplicaciones OEM (Original Equipment Manufacturer) para empresas como IBM, HoneyWell, Zenith, General Electric, etc. Por ejemplo en Estados Unidos, IBM comercializa sus ordenadores personales APTIVA con el software y algunos módulos de control de X-10, dando directamente la posibilidad de entrar en la domótica a cualquiera que compre sus equipos. Debido a estos factores, la implantación de los equipos X-10 hoy en día es enorme y se estima en más de 5 millones de hogares en todo el mundo.

En esencia la forma de conectar elementos al bus es igual que en el caso del EIB (en la versión que utiliza la línea de fuerza). Por supuesto cada uno de ellos necesitará de un "algo", un adaptador o acoplador que envíe / reciba las señales del bus (que recordemos que es la propia línea de 220V) para activar o desactivar el dispositivo en cuestión.

Los módulos que nos ofrecen los fabricantes de X-10 cubren las necesidades más habituales en cuanto a salidas o accionamientos (lámparas, alarmas, persianas, salidas de relé, etc.) y quedan un poco escasos en lo referente a entradas (hay algunos elementos para detección de luminosidad y básicamente cualquier otro tipo de sensores lo incorporaremos por medio de entradas todo / nada de uso general).

Sobre todo en casas de nueva construcción se pueden utilizar controladores de bus X-10 que adicionalmente disponen de varias entradas / salidas digitales (e incluso alguna analógica) que podemos cablear independientemente hacia donde nos convenga, para así poder dotar de mayor funcionalidad al sistema.

Dado el concepto usado en la comunicación X-10, el ancho de banda disponible es bastante reducido y esto hace que la creación de aparatos nuevos de mayor sofisticación sea bastante difícil. Como consecuencia, los fabricantes van incorporando soluciones mediante transmisión inalámbrica de señales para poder complementar la gama ofertada de dispositivos. En este sentido encontramos desde cámaras de supervisión o vigilancia hasta transmisores de DVD o televisión que sin lugar a dudas llegarán a ser muy interesantes en cualquier hogar.

El software para PC necesario para programar o configurar la instalación es realmente sencillo e intuitivo, con un interfaz gráfico muy cómodo donde cada paso está perfectamente guiado y asistido por menús de ayuda y fotografías.

El aspecto técnico:

El método utilizado por X-10 para enviar y recibir señales lógicas a través de la línea de fuerza se basa en sincronizar todas las transmisiones con el paso por cero de la onda de tensión de alimentación (110 o 220V). De esta forma si se va a transmitir un "1" lógico a otro dispositivo, al detectar el paso por cero de la onda de los 220V, el elemento X-10 que envía la información tiene que superponer (sumar eléctricamente) a dicha onda un tren de pulsos cuadrados con una frecuencia de 120kHz y una duración de 1 ms. Todo ello tiene que realizarlo antes de transcurrido un máximo de 100 µs desde la señal de sincronismo (paso por cero de alimentación). El "0" lógico se representa simplemente por la ausencia del mencionado tren de pulsos. El hecho de sincronizar con la tensión de alimentación evita en gran medida la necesidad de complicar la trama.

Si estuviésemos trabajando en una línea trifásica, los códigos (trenes de pulsos de 120kHz) se superpondrían no con una sola fase sino con la tensión de las 3 fases, sincronizando con su paso por cero respectivo (con sus desfases de 120 grados).

La trama completa del mensaje es de 11 bits y requiere por lo tanto 11 ciclos de la tensión de alimentación para realizar el envío completo. Los 11 bits corresponden a: código de inicio (2 bits) + código de casa (4 bits) + código de función (5 bits).

En principio podemos por lo tanto direccionar hasta 512 instrucciones diferentes (9 bits).

Un bloque de mensaje completo (11 bits) se puede transmitir 2 veces seguidas y a continuación, obligatoriamente, se deben dejar pasar 3 ciclos "vacíos". La única excepción son los comandos de regulación de intensidad de las luces en los que las tramas se transmiten en continuo.

La alternativa para los módulos "hágaselo usted mismo" es mucho más sencilla, aunque menos potente, que la del EIB. Para las compañías que quieran ser capaces de incorporar sus elementos a la red X-10, existen módulos como el XTP139903 que hacen las veces de acoplador entre la línea de fuerza y el exterior. Por el lado de los 220V el acoplador transmite y recibe los pulsos descritos anteriormente hacia y desde la instalación eléctrica, por el otro lado nos deja los datos ya filtrados, opto acoplados y listos para integrarlos en el quipo que estemos diseñando o adaptando.

Conclusión:

Como sistema patentado y exclusivo, el X-10 no permite, como en el caso del EIB, la creación de un organismo (como era el EIBA) que ayude a difundir, extender y mejorar el estándar.

A pesar de ello es un hecho que hay, desde hace años, varias compañías en el mundo licenciadas para producir dispositivos compatibles.

Por otra parte, la voluntad de extender el sistema y hacerlo público es también patente en otro tipo de colaboraciones. En España por ejemplo, ya hay varias empresas y universidades desarrollando interesantes equipos y aplicaciones para X-10.

Aunque no es posible, al menos por el momento, conectar electrodomésticos y dispositivos semejantes a las instalaciones de X-10 (es decir, sí es posible conectarlos pero no nos van a "devolver" información por lo que nos limitaríamos a encender / apagar, nada más) existen un gran número de dispositivos para los elementos más habituales, luces, alarmas, persianas, etc. que en la mayoría de los casos son más que suficientes para conseguir un grado de automatización del hogar altamente satisfactorio. Por si fuera poco hay una amplia gama de kits para distribución de señales de video, televisión y hasta DVD a toda la casa mediante señales de alta frecuencia (433MHz o 2,4GHz según el modelo) de forma que podemos tener el DVD corriendo en el ordenador en una habitación, ver las imágenes en la televisión en otra habitación y desde la misma controlar el DVD con un mando a distancia.

El futuro ya está aquí:

Independientemente de los detalles técnicos de uno u otro de los sistemas disponibles, es un hecho que la tendencia de todo el sector de empresas relacionadas con nuestros hogares y oficinas es la de aportar los medios para conseguir un nivel de automatización que nos acerque a lo que ahora parece de ciencia ficción. Las ventajas que podemos obtener ya, ahora, y las que va a traer a nuestra vida diaria son muchas y algunas no somos aún capaces de imaginarlas.