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No sólo importa la radiación
Los teléfonos móviles tienen, también, una serie de problemas no directamente relacionados con los posibles daños que causa su radiación en el usuario. Como vemos en el siguiente listado, muchos de ellos no resultan desdeñables:
· Gran incremento de la siniestralidad cuando se usan mientras se conduce, del orden de 4 a 5 veces superior a la estadísticamente normal –equivalente a la que se produce con 0,8% de alcohol en sangre–. Por cierto, en contra de lo que se cree, apenas hay diferencia en la probabilidad de sufrir un accidente tanto si se usan accesorios de manos libres como si no. · Las baterías son una fuente potencial de contaminación por metales pesados de primer orden. Dos referencias para entender la magnitud de este dato: ya hay 23 millones de abonados de telefonía móvil en España, y se calcula que puede haber más de 12 millones de aparatos abandonados por el ritmo frenético del avance tecnológico y la presión del consumismo; por otra parte, una minúscula pila botón puede contaminar con metales pesados más de 600.000 litros de agua. · Impacto paisajístico. Además de los daños a la calidad estética de muchos enclaves naturales, cada antena lleva asociados nuevos accesos, instalaciones de suministro de energía eléctrica en alta tensión, torres de apoyo, etc. Es perfectamente factible que las distintas operadoras compartan estas instalaciones, pero hasta la fecha sólo Navarra ha legislado en este sentido (diciembre 2000). · Impacto urbanístico. Un gran porcentaje de las antenas están en situación ilegal o irregular y suponen importantes agresiones estéticas al entorno urbano, situándose en ocasiones sobre edificios o lugares singulares. Por otro lado, el interés que muestran las compañías de telefonía en instalar sus antenas en zonas habitadas es económico en mucha mayor medida que técnico: resulta más barato el tendido eléctrico al tener la conexión más próxima, y es más fácil el acceso del personal de servicio. · Aumento del estrés. El uso creciente de los móviles está creando cambios significativos en el lugar de trabajo y en los patrones de comportamiento, muchos de los cuales ocasionan estrés, tanto a los usuarios (comprobación constante de mensajes, conducir usando el móvil invasión de privacidad, molestias en reuniones...) · Usuario pasivo. De manera similar al tabaco, el usuario del móvil se está convirtiendo en un apestado social, pues además de la invasión de nuestro silencio e intimidad, el uso de un móvil genera una irradiación indiscriminada y peligrosa para las personas de nuestro entorno, especialmente embarazadas y niños. Esta radiación electromagnética se manifiesta con alteraciones del Electroencefalograma (efecto EEG) hasta más de 100 m de distancia del teléfono emisor. · Otros de los efectos del uso creciente de los teléfonos móviles son el incremento del consumo de recursos, los peligros derivados de las posibles interferencias con numerosos aparatos electrónicos usados en medicina, informática, aeronaves, etc.
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Telefonía Móvil |